viernes, 21 de marzo de 2014
Conversación...
- ¡La guita o la vida!
- Pero señor, no tengo una moneda... Mis bolsillos son un desierto, disculpe usted... Pero no tengo nada para darle.
- ¿Cómo que no? Es la guita o la vida, ¿no lo recuerda?
- Tiene usted razón...
- Hombre, fijesé bien... Usted me cae simpático...
- Mire, ya antes de salir de mi casa no tenía nada... Y ahí mi mujer y mis tres hambrientos hijos me esperan... Me parten el alma...
- Lo entiendo, pero entiendamé usted a mí... Este es mi trabajo, es lo que mantiene sin hambre a mi anciana tía... Piense en ella, por favor...
- Nada liviana debe ser su vida...
- Así es, mi amigo... Y es la vida la que se encarga de ponernos a unos delante y a otros detrás del cañón...
- Tiene usted razón...
- Imaginesé, yo volviendo con las manos vacías... No soportaría ver la cara de mi pobre tía... Ella no se lo merece...
- Claro que no, claro que no...
- Amigo, he puesto toda mi voluntad... Sólo porque usted me cae bien... Es un hombre de buen corazón... Y sé que entederá que este es mi trabajo...
- Me conmueve... Apenas imagino la mirada de su tía cuando usted llega sin una moneda... Y me estremezco.
- Usted tiene corazón, amigo... Me apena tanto esta situación que hago un gran esfuerzo para no dejarme al llanto... Venga, demé un abrazo... Y acabemos pronto con todo esto...
- Mis brazos están abiertos para usted...
...
- Ahora, mi amigo, ¿dónde prefiere recibir el frío y letal pedazo de plomo?
- En mi corazón...
- Así será... Adiós... Ha sido hermoso haberlo conocido... Hay muy pocos como usted... Gracias...
- Lo mismo digo... Lo mismo digo...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario